Parte I. Capítulo 1.

Ellas

- ¿Por qué crees que este hombre podrá poner fin al problema?

- Porque fue él quien las instruyó.

- ¿Cómo?

- Te voy a contar una historia que muy poca gente conoce. Te ruego que me prestes toda tu atención, puesto que en lo que voy a decirte podría hallarse la única solución. Ésta es una historia cuyo origen se remonta a los años de la invasión de los salvajes sobre Akay. Por aquel entonces, este hombre era uno de los sometidos a la Exención que servían en lo que quedaba del sexto ejército del Cuervo estacionado en la zona. Por su condición especial, no luchó en el frente principal durante la Batalla de la Calavera, sino que estuvo ocupado acechando el paso de los enemigos en las inmediaciones. Tras un mes entero de lucha sin descanso, todos los miembros de su grupo fueron cayendo uno a uno hasta que sólo quedó él; sin poder hacer otra cosa, abandonó su posición y se dirigió al valle. Allí no encontró más que miles y miles de cadáveres de sus compañeros: la batalla había terminado, y su bando había perdido.

Nadie puede imaginarse cómo lo hizo, pero el caso es que consiguió burlar a sus perseguidores hasta llegar a un lugar seguro al sur de las montañas del Nirian. Allí curó sus heridas, y cuando éstas sanaron y cicatrizaron, se dispuso a retomar su huida hacia el sur… pero algo que presenció por el camino lo cambió para siempre.

- ¿Qué fue lo que vio?

- Oyó unos gritos que venían de la espesura. Empujado por una fuerza que no había experimentado nunca hasta ese momento, se infiltró entre los árboles hasta llegar a un lugar protegido por rocas… y fue allí donde vio a cinco salvajes mientras violaban a dos niñas.

- ¿Y qué hizo?

- Se lanzó sobre los agresores, y los mató a todos. Si me preguntas por qué lo hizo, yo no sabría responderte, pero estoy seguro de que él tampoco. Él era un agente del Cuervo, un sometido a la Exención del Siegmoné, por lo que su vida estaba llena de violencia, crueldad e injusticia. Él mismo había torturado a numerosos opositores del Cuervo, y los había asesinado de las peores formas. Y aún así, y por primera vez en su vida, salvando a aquellas dos niñas indefensas optó por combatir el mal en vez de infligirlo.

Sin embargo, cuando centró su atención en ellas se dio cuenta de que estaban a punto de morir. Las cargó y las llevó a un lugar apropiado para darles el tratamiento que necesitaban, y durante las siguientes semanas se dedicó exclusivamente a proporcionarles toda la cura, protección y cuidado que pudo, recurriendo y apoyándose continuamente en el Favor de la Exención… hasta que les salvó la vida. Luego, una vez recuperadas, las tomó como sus discípulas criándolas e instruyéndolas en las artes de la guerra y en los secretos de los senderos del Siegmoné.

- ¿Quiénes eran ellas?

- Eran dos chicas que huían del asedio al que los salvajes tenían sometida Stard. Habían perdido a sus familias mientras intentaban evitar a los atacantes; luego, cuando vagaban sin rumbo por el bosque, un grupo de salvajes dio con ellas y las raptó. Permíteme que continúe con la historia: al principio, se formó una relación muy íntima entre las dos niñas y el “sometido”: como es lógico, ambas tenían a su salvador y maestro en una estima infinita, hasta el punto de considerarlo casi como un dios. En el contexto de este vínculo tan estrecho, él las instruyó en la lucha por la supervivencia: juntos cazaban animales, luchaban contra los salvajes e incluso llegaron a ganarse la vida alquilando sus espadas. Fueron los años más convulsos de la historia de Gottenmorth en el rincón del continente que se llevó la peor parte durante la guerra. En este escenario tan desolador, dos niñas insignificantes evitaron ser engullidas por el torbellino de muerte y destrucción que azotaba la región gracias a que contaban con la protección de una de las únicas personas que estaban preparadas para hacer frente a algo así.

- ¿Qué sucedió luego?

- Con el paso de los años, las dos chicas se fueron volviendo cada vez más y más poderosas, y como consecuencia de esto el “sometido” fue perdiendo gradualmente su influencia sobre ellas. Ellas notaron que ya no necesitaban más instrucción, así que empezaron a tomar la iniciativa con acciones y métodos que él no podía aprobar. En lo sucesivo, intentó por todos los medios corregir su conducta, pero no lo consiguió. Ellas seguían considerándolo su héroe, y no dejaron de quererlo como quiere una hija a un padre, pero ya no hacían caso a sus indicaciones.

- Y finalmente se rompió la relación…

- Exacto. Las dos jóvenes habían aceptado un encargo a sus espaldas, como solían hacer desde hacía algún tiempo. Sin embargo, esta vez algo salió terriblemente mal, lo que causó la muerte de numerosas personas inocentes. Después de esto, a él se le hizo evidente que ya no podía controlar a sus antiguas discípulas, así que cierto día se levantó silenciosamente en medio de la noche y se marchó sin despedirse. Desde entonces, ya no se han vuelto a ver.

- Una historia triste…

- Si. No hay duda de que, después de ser abandonadas por su maestro, la naturaleza de esas dos jóvenes fue degenerando cada vez más y más… hasta que se convirtieron en las dos criminales que buscamos ahora.

- ¿Y qué propones, entonces?

- Estoy seguro de que ese “sometido” es la clave para solucionar este caso… Si conseguimos llegar a él, él nos llevará a ellas, así que debemos empezar la búsqueda por aquí.

- Bien. ¿Dónde está él?

- La cosa se complica en este punto. Durante estas dos últimas semanas he estado rastreando sus movimientos más recientes, y lo único que he descubierto es algo poco esperanzador…

- Deprisa. Dime qué es.

- Se llama Uric du Sidma’il, y hace un año fue capturado en el feudo de Raumar… y juzgado junto al resto de “sometidos” encarcelados allí.

- ¡Maldita sea! ¿Y como se supone que puede ayudarnos un hombre ajusticiado?

- Opino que merece la pena tomar esta vía de investigación, independientemente de su estado actual o de su destino. Si ya no está vivo, todavía podemos sacar algún beneficio de lo que fue dejando en sus últimos días. Mi profesión me ha enseñado que un hombre, aunque haya muerto, puede seguir siendo útil si sabes como aprovecharlo. Como primer paso, tenemos que enviar una delegación a Raumar para conocer la suerte de Uric y hacernos con las posesiones que le confiscaron el día que lo capturaron.

- Tu propuesta es una mera ilusión destinada al fracaso. No perderé tiempo ni dinero con esto. Lo que conviene es buscar una solución rápida y contundente, que nos centremos en ellas en vez de perseguir fantasmas.

- Cualquier intento de cogerlas sí que está destinado al fracaso. No las encontraremos nunca… perseguir a esos dos fantasmas sólo puede llevar a que se sigan sucediendo sus crímenes. Escúchame: has recurrido a mí para poner fin a este problema, y yo, en consecuencia, me he sumergido en este caso como no lo había hecho nunca en ningún otro. Ahora que estoy a las puertas de resolverlo… ¿me impides que prosiga mi investigación en este punto crucial, siendo que no tienes ninguna otra alternativa?

El juez reflexionó largo rato. Luego concluyó:

- Bien. Te concedo una sola oportunidad. Lleva a cabo la investigación a tu manera, pero quiero resultados concretos antes de un mes. Si no veo ningún avance real en este periodo, interrumpiré inmediatamente la financiación de la investigación. Adiós.

El cazador de brujas abandonó el edificio por la puerta trasera. Hasta que llegó a su montura no dejó de pensar en su conversación con el juez. Había ganado algo de tiempo, pero debía apresurarse si quería cumplir con el plazo que se le había impuesto; necesitaba, como dijo el juez, algo concreto. De lo contrario, perdería la mayor recompensa que le habían ofrecido jamás.

Cuando llegó a la posada, vio que había más caballos de lo habitual en la caballeriza. Era una buena señal: significaba que sus compañeros ya habían llegado. Al entrar en el comedor, los encontró en un rincón, sentados alrededor de una mesa. Se dirigió hacia ellos lentamente, sin aspavientos: el asunto era demasiado serio como para perder el tiempo en formalidades. Ya sólo quedaba darles las indicaciones adecuadas. Una vez pasado este trámite, la cacería habría comenzado.